La pizza napolitana, camino de ser patrimonio mundial.

Para llevarse a la boca una pizza napolitana primero hay que cocinarla y esto requiere seguir unos pasos que sus artesanos más apasionados han elevado a la categoría de arte y que podrían llegar a ser parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

El denominado “arte de los pizzeros napolitanos” acaba de ser incluido en la lista de candidaturas que desde hoy revisarán los expertos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en un largo proceso de selección que no culminará hasta 2016.

En Nápoles ya celebran haber superado la primera criba, realizada a nivel nacional, mientras buscan el reconocimiento mundial a esa tradición gastronómica.

“Es un saber transmitido de generación en generación”

El arte de hacer pizza napolitana es una “habilidad inimitable” que, a diferencia de lo que ocurre en otros lugares, mantiene su espíritu artesanal tanto en la preparación de la masa como en el momento de echar mano de ella y hacerla volar para extenderla.

ImagenNuestro Maestro Pizzero, Marino Bove, considera que “el pizzero se aproxima cada vez más a la figura del chef” y que en la última década el negocio de la pizza, icono donde los haya de la cocina italiana, se ha disparado pese a la crisis generalizada en el sector de la restauración.

 

 

Un purista en la materia, desconfía de quienes no cocinan la pizza a la manera napolitana: en hornos que estén a unos 450 grados centígrados y por noventa segundos. Si no se hace así, “queda más crujiente”, dicen con cierta desaprobación.

Su expansión por el mundo ha sido, además, uno de los criterios que la Comisión italiana para la Unesco ha tomado en consideración para aceptar su candidatura.

Además, agrega, es un buen momento para resaltar la importancia de este plato, coincidiendo con la Expo de Milán, que desde el mes de mayo tiene abiertas sus puertas dedicada a la nutrición.

“Es una candidatura muy sentida, sobre todo en Campania (región cuya capital es Nápoles)”, sostiene Marino, para quien representa una forma de dieta “muy simple” y a la vez un exponente de su vida gastronómica.

Una opción completa y rica en carbohidratos en la que las proteínas de los cereales de la pizza y de la leche de ese queso se complementan, y de esa mezcla sale un producto que encandila “en todo el mundo”.

Solo hay que ver la evolución de una pizza como la “margarita”, prototipo de la napolitana, que según la tradición fue preparada por el Pizzero Raffaele Espósito en 1889 para la entonces reina de Italia, Margarita de Saboya.

De supuesto origen real, esa pizza es ahora uno de los platos más populares: así lo atestiguan las personas que piden cada día en las pizzerías una Pizza Napolitana, que podría convertirse en futuro patrimonio de la humanidad.

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